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Utilizando la ciencia
¿Cómo se utiliza la ciencia en la prevención del VIH?
¿es necesaria la ciencia? Sí. Aunque la ciencia de la prevención por si sola no ofrece la respuesta, esta posee algunas piezas críticas del rompecabezas de la prevención. La ciencia en conjunto con la experiencia de algunas agencias en el manejo de clientes además de reforzar el programa sirve de inspiración y guía para hacer un mejor uso de los escasos fondos que enfrentan los programas de prevención. Esta hoja informativa intentará abordar algunos de los elementos básicos que ofrecen las ciencias de la prevención, su significado, y su implicaciones en la práctica. Actualmente, es un requisito usar la ciencia de la prevención en muchas áreas. En 1994, el CDC cambió radicalmente su criterio para designar los programas que serían subsidiados. El CDC recomienda que los Grupos de Planificación Comunitaria (CPGs por sus siglas en Inglés) tomen en cuenta la epidemiología, la evaluación, las teorías científicas del comportamiento, descubrimientos y la metodología en la creación de estos programas.1 La ciencia aplicable a la prevención del VIH puede dividirse en cinco categorías generales: la ciencia de la epidemiología, la ciencia conductual básica, la ciencia básica del cambio conductual, la ciencia de la intervención y la metodología de la evaluación. la epidemiología La epidemiología es el estudio de los casos de infección u otras enfermedades dentro de la población. Nos informa sobre la cantidad de nuevos casos de infección con VIH, la subpoblación afectada, y las que pueden llegar a infectarse. La epidemiología conductual puede indicar la frecuencia de las conductas de riesgo.2 La epidemiología local puede servir de mucho a los planificadores de programas de prevención ya que les permite identificar la comunidad y las conductas de riesgo que necesitan ser tratadas. Esto a su vez puede ser muy útil para hacer mejor uso de los recursos limitados. El departamento de salud y el CDC pueden ayudar recopilando datos de los diferentes grupos poblacionales.3 la ciencia conductual básica Los elementos básicos de esta ciencia exploran la influencia que los factores sociales, culturales y conductuales ejercen sobre las personas. Esto nos permite entender el porque las personas se exponen al riesgo y porque sigue en aumento la cantidad de infectados con VIH. El estudio de la sexualidad es un elemento clave que ayuda a entender los cambios en las conductas riesgo con relación al sexo y facilita la tarea del diseño del programa.4 No señala exactamente lo que habrá de hacerse, sino que sugiere diferentes formas de pensar en cuanto a los elementos que el programa debe tener. Por ejemplo, recientemente se descubrió una estrecha relación entre el abuso sexual a temprana edad y las conductas de riesgo en la adultez.5 Con estos antecedentes, los planificadores del programa pueden agregar preguntas sobre abuso sexual a temprana edad para asesorar las necesidades del caso. Se puede también agregar un segmento sobre abuso infantil a las intervenciones con sesiones educativas múltiples o crear programas para los que fueron abusados y/o capacitar al personal sobre el tema del abuso sexual. la ciencia de los cambios de conducta La teoría del cambio conductual nos brinda un marco de ideas sobre como y por que ocurren estos cambios de conducta que exponen a las personas a riesgo de contraer el VIH. Para lograr mantener unidos cada uno de los componentes del modelo al diseñar una intervención puede ayudar usar las Teorías de cambio conductual.6 Por ejemplo, la teoría de Paulo Freire sobre la Educación Popular propone que el alumno y el maestro aprendan el uno del otro.7 Si se usa esta teoría, un programa puede reemplazar las lecturas por discusiones de grupo. De esta forma la intervención se hace más fuerte puesto que las personas adquieren por si mismas el poder o la responsabilidad que les permitirá cambiar el ambiente que les rodea. la ciencia de la intervención La ciencia de la intervención analiza los componentes más eficaces del programa e identifica los programas que han logrado un cambio en ciertas poblaciones. Por ejemplo, en un estudio reciente, las personas que estaban a mayor riesgo no asistieron a los talleres de sexo seguro. Un programa para hombres gay/bisexuales de Portland, OR, hizo su campaña en bares, organizando eventos comunitarios y reuniones en casas, y ofreciendo talleres de sexo seguro. Mientras la mayoría de los hombres asistió a la mayor parte de las actividades, pocos asistieron a los talleres.8 El estudio científico del programa indicó que la mayoría de los hombres atraídos por el programa eran jóvenes los que presentaban mayor riesgo o los hombres que reportaron sexo anal sin protección.8 Las intervenciones que intentan trabajar con poblaciones de alto riesgo pueden obtener la atención de esta audiencia con un programa a nivel comunitario intensivo, innnovador, que ofrezca actividades sociales y consejería, con una estructura no complicada. la metodología de la evaluación La evaluación estimula el pensamiento crítico en el proceso del diseño de la intervención y no necesariamente debe ocurrir al final de la intervención. Una buena evaluación genera información acerca de las necesidades que tiene el grupo a ser intervenido, el tipo de servicios necesarios, el impacto del programa y los resultados del mismo. Esto a la vez que permite conocer la opinión del cliente, les brinda la oportunidad a los proveedores del servicio de ajustar el programa para aumentar su efectividad.9 Por ejemplo, el Centro de Salud Tri-City de Fremont, CA, encuestó a jóvenes de la calle para evaluar la efectividad del programa en cuanto a los talleres educativos y a la forma de atraer a los necesitados. En base a la opinión de los jóvenes, el Tri-City reemplazó los talleres con horas establecidas por un servicio disponible a cualquier hora. Este nuevo servicio ofreció educación sobre VIH, apoyo en áreas tales como la deserción escolar, el desempleo, el abuso de drogas, las relaciones abusivas y como vivir con el VIH.10 ¿cómo se obtiene el acceso a la ciencia? No se requiere un nivel de educación avanzado para comprender la ciencia de la prevención. Existen algunas organizaciones que interpretan y resumen los resultados de la investigación a un lenguaje claro y conciso. La función de los CPGs es la de incorporar la ciencia de la prevención en todos sus planes, los cuales están disponibles a través de los departamentos de salud estatales y locales.11 Las universidades locales son un excelente punto de contacto en cuanto a la asistencia con las investigaciones.12 Pertenecer a listas de envío por correo y a Boletines Informativos especializados en las ciencias de la prevención puede ser un recurso invaluable.13 ¿qué queda por hacer? Estrechar aún más los esfuerzos de los investigadores y de los proveedores de servicio: 1) Los investigadores deben compartir datos reveladores con los CBO locales, con el CDC y con el departamento de salud pública. También es necesario ejercer una participación activa en los CPG. 2) Los CBO locales deben ser más agresivos y pro-activos haciendo uso de la información que existe fuera de las agencias. 3) Los departamentos de salud pública estatales y el CDC deben reconocer y poner en práctica su papel de traductores de esta ciencia. 4) Los Institutos Nacionales de Salud, el CDC y las Fundaciones Privadas deberán integrar la ciencia en los programas de prevención y proveer los fondos para este fin.14 El uso de la ciencia en la aplicación del servicio es un campo especializado. La mayoría de los investigadores no están capacitados para aplicar sus proyectos de investigación en el mundo real. Así como la mayoría de los proveedores de servicio no están capacitados para aplicar los métodos de investigación. Un programa de prevención completo utiliza muchos elementos para proteger del VIH a la mayor cantidad de personas posible. Si logramos acortar la distancia entre la ciencia y la práctica de la prevención , nos aseguraríamos que nuestros esfuerzos no van a ser en vano y haremos la diferencia en la lucha contra el VIH.
¿quién lo dice? 1. Valdiserri RO, Aultman TV, Curran JW. Community planning: a national strategy to improve HIV prevention programs. Journal of Community Health. 1995;20:87-100. 2. Rothman KJ. Modern Epidemiology. Boston, MA: Little, Brown and Company; 1986. 3. Si desea encontrar información con datos epidemiológicos los puede encontrar por estado y por ciudad (ciertas) en la internet: http://hivinsite.ucsf.edu/InSite?page=li-12-01#S2X 4. Kelly JA, Kalichman SC. Increased attention to human sexuality can improve HIV-AIDS prevention efforts: key research issues and directions. Journal of Consulting and Clinical Psychology. 1995;63:907-918. 5. Jinich S, Stall R, Acree M, et al. Childhood sexual abuse predicts HIV risk sexual behavior in adult gay and bisexual men. Presented at the 11th International Conference on AIDS, Vancouver, BC. 1996. Abstract Mo.D.1718. 6. Valdiserri RO, West GR, Moore M, et al. Structuring HIV prevention service delivery systems on the basis of social science theory. Journal of Community Health. 1992;17:259-269. 7. Wallerstein N. Powerlessness, empowerment, and health: implications for health promotion programs. American Journal of Health Promotion. 1992;6:197-205. 8. Hoff CC, Kegeles S., Acree M, et al. Gay men at highest risk are best reached through outreach in bars and community events. Presented at the 11th International Conference on AIDS, Vancouver, BC. 1996. Abstract Tu.D.360. 9. San Francisco HIV Prevention Plan. Report prepared by the San Francisco HIV Prevention Planning Council and the Department of Public Health AIDS Office. 1996. 10. Carver LJ, Harper GW. Responding to the HIV prevention needs of suburban street youth. Presented at the 11th International Conference on AIDS, Vancouver, BC. 1996. Abstract Th.D.4921. 11. Para mayor información sobre su Grupo Comunitario local o estatal, póngase en contacto con Lynne Greabell de NASTAD (202) 434-8090. 12. Un directorio de universidades está disponible en la internet en: https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_state_and_territorial_universities_in_the_United_States
- CDC (800) 458-5231 (www.cdc.gov/nchstp/hiv_aids/dhap.htm)
- American Psychological Association (202) 336-6042
- National Minority AIDS Council (202) 483-6622
- National Association of People With AIDS (202) 898-0414
- Academy for Educational Development (202) 884-8700
- National Alliance of State and Territorial AIDS Directors (202) 434-8090
- Council of State & Territorial Epidemiologist (770) 458-3811
- The US Conference of Mayors (202) 293-7330
- GMHC Education Department (212) 807-7517 (www.gmhc.org)
- UCSF Center for AIDS Prevention Studies https://prevention.ucsf.edu/
- Rural Prevention Center (812) 855-1718 https://rcap.indiana.edu/
14. Goldstein E, Wrubel J, Faigeles B, et al. Is research important for non-governmental organizations in the United States? Presented at the 11th International Conference on AIDS, Vancouver, BC. 1996. Abstract Th.C.4779.
Preparado por Pamela DeCarlo y Ellen Goldstein, Traducción Romy Benard-Rodríguez Septiembre 1997. Hoja Informativa 25S.
Health care settings
How can HIV prevention be integrated into health care settings?
Why is HIV prevention important in health care settings?
HIV prevention is an important part of health care for all individuals. It is particularly key for those at risk of becoming infected, as well as for those who are already infected, who can then avoid transmitting HIV to others and stay healthy themselves. Many strategies can be used in health care settings to optimize HIV prevention, including: assessing HIV risk; enhancing access to HIV testing; providing HIV-infected patients with disclosure and partner services; screening and treating patients for problem drinking, drug use and sexually transmitted infections (STIs); and providing the best possible care to HIV-infected individuals including access to anti-retroviral therapy (ARVs) and adherence counseling.
Do health care settings have a role in finding new infections?
Health care settings are important sites for providing access to HIV testing and prevention messages, for finding new infections and for linking infected individuals into HIV care. In 2006, the CDC issued guidelines for primary health care providers suggesting expanded access to HIV testing for all patients 13 to 64 years old.1 Providing HIV testing as a routine part of care has been most productive in emergency room and labor and delivery settings,2,3 although community health centers have also provided important new access.4 Testing programs have also proven effective in helping pregnant women to not transmit HIV to their babies.3 One key strategy for expanding testing is rapid test technology.5 Rapid tests allow providers to perform a test and deliver the results in under an hour, although a confirmatory test is required for positive rapid test results. Appropriate follow-up care can be planned before the patient leaves the health care facility. Especially when HIV testing is newly introduced, providers in health care settings need to learn how to integrate HIV testing into regular care, and to refer patients for additional support services if needed. Providers should also be trained in documenting test results to ensure they are shared with other health care providers and to maintain the confidentiality of client information. Providers must ensure that HIV-infected persons get the care and support they need. Linkage to care is an important and often overlooked piece of integrating HIV testing into health care. Individuals who are just finding out they are infected often need a great deal of help and support to find an HIV provider, to make an appointment and to show up at that appointment. Intensive case management models show promise in enhancing linkages to care for newly-diagnosed individuals.6
What other HIV prevention strategies work in health care settings?
Risk assessment. Assessing HIV risk behaviors should be a standard part of new patient intake, regardless of HIV status. In-depth HIV prevention education is not necessary for every patient. However, health care providers should ask all patients about their sexual behavior, condom use, number of sexual partners, and alcohol and illicit drug use to assess a patient’s risk for acquiring or transmitting HIV. These quick questions may lead to longer discussions and counseling about safer sex or alcohol and drug use practices.7 Drug treatment. Helping patients get into alcohol or drug treatment can be an effective HIV prevention tool8 and can help HIV-infected persons stay healthy. Health care providers can have a profound effect on patients’ lives by showing an interest in drug-using patients and encouraging willing patients to enter drug or alcohol treatment programs. Because relapse is common in treating addictions, health care providers should use a non-judgmental approach. Screening and treating for STIs. Providers should encourage screening for STIs. They should also provide STI education, emphasize the link between HIV and STIs, and encourage screening for partners.9
How does positive prevention work in health care settings?
Prevention counseling. Brief prevention counseling delivered in health care settings at every visit has been shown to decrease the likelihood that HIV-infected individuals transmit HIV to others, particularly if interventions are tailored to sub-populations of HIV-infected patients.10 Important messages include: helping people understand the relative risks of their actions and the effectiveness of different prevention strategies such as using condoms; disclosing HIV status to sex and drug using partners; and understanding their responsibility with regard to prevention. Formal provider training is important to facilitate these approaches.11,12 Viral suppression. A unique component that health care settings play in HIV prevention is helping HIV-infected persons find and adhere to an effective ARV regimen to help keep their viral load low. Some research has demonstrated that keeping the viral load below a threshold that is detectable with lab tests can help prevent up to 60% of new STIs.13 New research suggests that effective detection of HIV and treatment to reduce the viral load could reduce the overall community viral load and have a population-level impact on HIV transmission.14
How can HIV prevention capacity be increased in health care settings?
Risk assessment. Knowing how to assess risk among patients is key to HIV prevention of any kind. Having risk assessment tools and training providers to use them is critical. Written protocols. It is important to make sure that procedures are in place to guide testing efforts in health care settings.15 Having a “prevention plan” tailored to the clinic size, the service delivery model, the types of providers and the patient population is critical. Leadership. Successful clinic programs often have identified staff leaders who function as counselors or team leaders for positive prevention.16 Training. Underlying all of these important components is training. Training can facilitate buy-in from clinic providers and can address provider attitudes and beliefs about risk reduction and counseling.17 Training should outline staff responsibilities and anticipate changes to clinic flow.16
What are effective models for use in health care settings?
Positive STEPs17 is a training intervention to help HIV care providers deliver prevention counseling to their patients. The model was effective in improving provider attitudes, comfort, self-efficacy and frequency of delivering prevention counseling. Partnership for Health18 is an EBI (CDC’s Effective Behavioral Intervention) for providers in HIV clinics. Medical providers are trained to deliver brief risk-reduction counseling to their patients. All clinic staff are trained to integrate prevention messages into the clinic setting, and counseling is supplemented with written information for all patients. The intervention was effective in reducing unprotected intercourse by 38% among patients who had two or more sexual partners. Positive Choice19 is an interactive “Video Doctor.” Patients at HIV clinics completed an in-depth computerized risk assessment and received tailored risk-reduction counseling from a “Video Doctor” via laptop computer and a printed educational worksheet. Providers received a Cueing Sheet on reported risks for discussion during the clinical encounter. Provider-Delivered Counseling.10,16 In a large federal demonstration project, brief counseling messages delivered by primary care providers in clinic settings were most effective in reducing risk among HIV-infected patients, although there were also benefits in programs delivered by prevention specialists and HIV-infected peers.
What needs to be done?
Health care providers need more and repeated training on how HIV prevention can be integrated into the care they deliver. There are still significant misperceptions among health care providers about who should be tested for HIV and when to implement rapid testing. Provider attitudes, beliefs and self-efficacy can affect whether or not they address prevention through HIV testing or by providing risk-reduction counseling. Methods that enhance provider uptake of HIV prevention in health care delivery settings need attention and further research. Leaders in health care settings can establish written protocols that guide HIV prevention practices, including HIV testing in their clinics. Establishing protocols, documentation and quality assurance practices can enhance testing and prevention practices in all types of health care settings.
Says who?
1. Branson BM, Handsfield HH, Lampe MA, et al. Revised recommendations for HIV testing of adults, adolescents, and pregnant women in health-care settings.Morbidity and Mortality Weekly Report. 2006;55:1-17. 2. Haukoos JS, Hopkins E, Byyny RL, et al. Patient acceptance of rapid HIV testing practices in an urban emergency department: assessment of the 2006 CDC recommendations for HIV screening in health care settings. Annals of Emergency Medicine. 2008;51:303-309. 3. Tepper NK, Farr SL, Danner SP, et al. Rapid human immunodeficiency virus testing in obstetric outpatient settings: the MIRIAD study. American Journal of Obstetrics and Gynecology. 2009;201:31-36. 4. Myers JJ, Modica C, Bernstein C, Kang M, McNamara K. Routine rapid HIV screening in six Community Health Centers serving populations at risk. Journal of General Internal Medicine. 2009;24:1269–1274. 5. Branson BM. State of the art for diagnosis of HIV infection. Clinical Infectious Diseases. 2007;15:S221-225. 6. Christopoulos K, Koester K, Weiser S, et al. A comparative evaluation of the development and implementation of three emergency department HIV testing programs (forthcoming) 7. Schechtel J, Coates T, Mayer K, et al. HIV risk assessment: physician and patient communication. Journal of General Internal Med. 1997;12:722-723. 8. Bruce RD. Methadone as HIV prevention: High volume methadone sites to decrease HIV incidence rates in resource limited settings. International Journal of Drug Policy. 2010;21:122-124. 9. McClelland RS, Baeten JM. Reducing HIV-1 transmission through prevention strategies targeting HIV-1-seropositive individuals. Journal of Antimicrobial Chemotherapy. 2006;57:163-166. 10. Myers JJ, Shade S, Dawson Rose C, et al. Interventions delivered in clinical settings are effective in reducing risk of HIV transmission among people living with HIV. AIDS and Behavior. 2010;14:483-492. 11. Gilliam PP, Straub DM. Prevention with positives: A review of published research, 1998-2008. Journal of the Association of Nurses in AIDS Care. 2009;20:92-109. 12. Harder & Co. Community Research. Prevention with positives: Best practices Guide. Prevention with Positives Workgroup. 2009. 13. Porco TC, Martin JN, Page-Shafer KA, et al. Decline in HIV infectivity following the introduction of highly active antiretroviral therapy. AIDS. 2004;18:81-88. 14. Das M, Chu PL, Santos G-M, et al. Decreases in community viral load are accompanied by reductions in new HIV infections in San Francisco. PLoS ONE. 2010;5:e11068. 15. Myers JJ, Steward, WT, Koester KA, et al. Written procedures enhance delivery of HIV “prevention with positives” counseling in primary health care settings. Journal of AIDS. 2004;37:S95-S100. 16. Koester KA, Maiorana A, Vernon K, et al. Implementation of HIV prevention interventions with people living with HIV/AIDS in clinical settings: Challenges and lessons learned. AIDS and Behavior. 2007;1:S17-S29. 17. Thrun M, Cook PF, Bradley-Springer LA, et al. Improved prevention counseling by HIV care providers in a multisite, clinic-based intervention: Positive STEPs. AIDS Education and Prevention. 2009;21:55-66. 18. Richardson J, Milam J, McCutchan A, et al. Effect of brief safer-sex counseling by medical providers to HIV-1 seropositive patients: A multi-clinic assessment. AIDS. 2004;18:1179-1186. 19. Gilbert P, Ciccarone D, Gansky SA, et al. Interactive “Video Doctor” counseling reduces drug and sexual risk behaviors among HIV+ patients in diverse outpatient settings. PLoS One. 2008;3.
Special thanks to the following reviewers of this Fact Sheet: Lucy Bradley-Springer, Kimberly Carbaugh, Mark Cichocki, Renata Dennis, Josh Ferrer, Mark Molnar, Quentin O’Brien, Jim Sacco. Reproduction of this text is encouraged; however, copies may not be sold, and the University of California San Francisco should be cited as the source. Fact Sheets are also available in Spanish. To receive Fact Sheets via e-mail, send an e-mail to [email protected] with the message “subscribe CAPSFS first name last name.” ©July 2010, University of CA. Comments and questions about this Fact Sheet may be e-mailed to [email protected].
Establecimientos de salud
¿Cómo puede integrarse la prevención del VIH en los establecimientos de atención de salud?
¿Por qué es importante la prevención de la infección por el VIH en los establecimientos de atención de salud?
La prevención de la infección por el VIH es una parte importante de la atención de la salud de todas las personas. Reviste particular importancia para las personas expuestas al riesgo de infección, así como para las ya infectadas, que pueden evitar la transmisión del virus a otras y mantenerse sanas. Se pueden utilizar muchas estrategias en los establecimientos de atención de salud para optimizar la prevención del VIH, incluso la evaluación del riesgo de contraerla; la mejora del acceso a las pruebas de detección del virus; la prestación de servicios de asistencia a los pacientes infectados por el VIH para revelar su estado serológico a sus parejas; el examen y el tratamiento de los pacientes con problemas de alcoholismo, uso de drogas e infecciones de transmisión sexual (ITS); y la provisión del mejor cuidado posible a las personas infectadas por el VIH, incluyendo acceso al tratamiento antirretroviral (ART) y consejería sobre la observancia del mismo.
¿Tienen los establecimientos algún papel en la detección de nuevas infecciones?
Los establecimientos de salud son sitios importantes para proporcionar acceso a mensajes sobre el examen de detección del VIH y la prevención del mismo, detectar nuevas infecciones y vincular a las personas infectadas con atención médica. En 2006, los CDC emitieron directrices para los proveedores de atención primaria de salud en las que recomendaron el acceso ampliado a las pruebas del VIH para todos los pacientes de 13 a 64 años de edad.1 La provisión de servicios de pruebas VIH como parte ordinaria de la atención ha sido más productiva en las salas de urgencias y en las salas de trabajo de parto y de parto, 2,3 aunque los centros de salud comunitarios también han proporcionado nuevo y amplio acceso.4 Los programas de pruebas del VIH también han demostrado ser eficaces para ayudar a las mujeres embarazadas a no transmitir el VIH a sus bebés.3 Una estrategia clave para ampliar las pruebas del VIH es una tecnología basada en el uso de pruebas rápidas.5 Estas últimas permiten que los proveedores que las realizan entreguen los resultados en menos de una hora, aunque se necesita una prueba para confirmar un resultado positivo. Estas pruebas rápidas permiten que se puede planear atención de seguimiento apropiada antes de que el paciente salga del establecimiento de atención de salud. Particularmente cuando primero se introduce la prueba del VIH, los proveedores en los establecimientos de salud necesitan aprender a integrar dichas pruebas a la atención regular, y remitir a los pacientes a servicios de apoyo complementarios, en caso de que sea necesario. Los proveedores también deben recibir capacitación sobre la forma de documentar los resultados de la prueba para asegurarse de que éstos se compartan con otros proveedores y para mantener la confidencialidad de la información de los clientes. Los proveedores deben velar por que las personas infectadas por el VIH reciban la atención y el apoyo que necesitan. La vinculación a la atención es una parte importante, con frecuencia ignorada, de la integración de las pruebas del VIH al sistema de atención de salud. Las personas que apenas acaban de enterarse de que están infectadas a menudo necesitan mucho apoyo y ayuda para encontrar un proveedor del VIH, así como también hacer una cita y cumplirla. Los modelos de tratamiento intensivo de casos son prometedores para mejorar los vínculos de los pacientes recién diagnosticados con la atención médica.6
¿Qué otras estrategias de prevención surten efecto?
Evaluación del riesgo. La evaluación de comportamientos de riesgo de contraer el VIH debe ser una parte normal del registro de nuevos pacientes, independientemente de su estado serológico con respecto a ese virus. No todos los pacientes necesitan educación detallada en materia de prevención del VIH. Sin embargo, los proveedores deben preguntarles a todos los pacientes sobre su comportamiento sexual, uso de preservativos, número de parejas sexuales y uso de alcohol y drogas ilícitas para evaluar el riesgo que tiene un paciente de contraer o transmitir el VIH. Estas preguntas rápidas pueden llevar a discusiones más prolongadas y a consejería sobre relaciones sexuales o prácticas de uso de alcohol y de drogas que sean más seguras.7 Tratamiento por uso de sustancias. La ayuda prestada a los pacientes para entrar a un programa de tratamiento del alcoholismo o de uso de drogas puede ser un instrumento eficaz de prevención del VIH 8 y puede ayudar a las personas a mantenerse saludables. Los proveedores pueden tener un profundo efecto en la vida de los pacientes al demostrar interés en los que usan drogas y alentar a los pacientes que estén dispuestos a entrar a un programa de tratamiento de alcohol o de drogas. Considerando que una recaída o relapso es común al tratar las adicciones, los proveedores de salud deben usar un enfoque no prejuicioso en el que no se critique a los pacientes. Realización de pruebas de detección y tratamiento de ITS. Los proveedores deben alentar a las personas a realizarse pruebas de detección de ITS. También deben impartir educación sobre esas infecciones, recalcar el vínculo entre estas últimas y el VIH e instar a que las parejas a también se hagan un examen de detección.9
¿Cómo funciona la prevención con personas seropositivas en los establecimientos de salud?
Orientación en materia de prevención. Se ha demostrado que una breve sesión de orientación o consejería sobre prevención en cada consulta en los establecimientos de salud reduce la probabilidad de que las personas infectadas por el VIH transmitan ese virus a otras, particularmente si las intervenciones se adaptan a las subpoblaciones de pacientes infectados por el VIH.10 Entre los mensajes importantes cabe citar los siguientes: ayudar a las personas a entender los riesgos relativos de sus actos y la eficacia de diferentes estrategias de prevención, como el uso de preservativos; revelar su estado de VIH a las parejas sexuales y las personas con las que usan drogas; y entender su responsabilidad con respecto a la prevención. Es importante la capacitación formal de los proveedores para facilitar la aplicación de estos enfoques.11,12 Supresión del virus. Un componente singular del papel que desempeñan los establecimientos en la prevención del VIH consiste en ayudar a las personas infectadas a encontrar y observar un régimen ARV eficaz para mantener baja la carga viral. Algunas investigaciones han demostrado que el mantenimiento de la carga viral por debajo del umbral detectable a través de análisis de laboratorio puede ayudar a prevenir hasta un 60% de nuevos casos de ITS.13
¿Cómo se puede ampliar la capacidad de pre-vención del VIH en los establecimientos de salud?
Evaluación de riesgos. Es de suma importancia saber evaluar el riesgo de los pacientes para cualquier clase de actividad de prevención del VIH. Es de importancia crítica tener instrumentos de evaluación del riesgo y enseñar a los proveedores a utilizarlos. Protocolos por escrito. Es importante asegurarse de establecer los procedimientos necesarios para orientar las actividades de realización de exámenes de detección en los establecimientos de salud.14 Reviste importancia crítica tener un plan de prevención adaptado al tamaño del centro médico, el modelo de prestación de servicios, los tipos de proveedores y la población de pacientes. Liderazgo. En los programas realizados con éxito en los centros médicos a menudo se han identificado líderes dentro del personal que cumplen la función de consejeros o de líderes de equipo para realizar una prevención positiva.15 Capacitación. La capacitación es el elemento fundamental de todos estos componentes de importancia. Puede facilitar la aceptación y compromiso de los proveedores de salud en los centros médicos y tener en cuenta o considerar las actitudes y creencias de los proveedores con respecto a la reducción del riesgo y la consejería.16 La capacitación debe esbozar las responsabilidades del personal y preveer los cambios en el flujo de actividades de los centros médicos.17
¿Cuáles son los modelos eficaces para ser empleados en los establecimientos de salud?
Positive STEPs 16 es una intervención de capacitación para ayudar a los proveedores de atención del VIH a impartir consejería de prevención a sus pacientes. El modelo fue eficaz para mejorar las actitudes, el grado de comodidad y la auto eficacia de los proveedores, así como la frecuencia con que se ofrece orientación con fines de prevención. Partnership for Health 17 es una intervención conductual eficaz de los CDC (EBI) para los proveedores en los centros médicos de atención del VIH. Se adiestra a los proveedores de atención médica para ofrecer una consejería breve sobre la reducción del riesgo a sus pacientes. Se capacita a todo el personal de los centros médicos para incorporar mensajes de prevención en dichos centros, y la consejería se complementa con información escrita para todos los pacientes. Fue eficaz para reducir las relaciones sexuales sin protección en un 38% en los pacientes que tenían dos o más parejas. Positive Choice 18 es un sistema interactivo de un médico en video. Com parte de este modelo, los pacientes de los centros médicos de atención del VIH completaron una detallada evaluación electrónica de su riesgo y recibieron orientación individualizada sobre la reducción del riesgo a través de un médico en video que miraban en un laptop, y una hoja de trabajo impresa y de naturaleza didáctica. Los proveedores recibieron una hoja impresa con los riesgos reportados por los pacientes para su discusión durante la visita. Consejería ofrecida por los proveedores.10,17 En un extenso proyecto federal de demostración, los breves mensajes de consejería dados por los proveedores de salud en los centros médicos fueron muy eficaces para reducir el riesgo para los pacientes con VIH, aunque también hubo beneficios en los programas realizados por especialistas en prevención y por pares infectados por el VIH.
¿Qué se necesita hacer?
Los proveedores necesitan capacitación más amplia y repetida sobre la forma de integrar la prevención del VIH a la atención que prestan. Todavía hay importantes percepciones erróneas entre los proveedores sobre quién debe realizarse la prueba del VIH y cuándo se debe poner en práctica la prueba rápida. Las actitudes, las creencias y la propia eficacia de los proveedores pueden determinar si abordan o no la prevención por medio de pruebas del VIH o de provisión de orientación sobre reducción del riesgo. Algunos métodos que mejoran el registro de la prevención del VIH por los proveedores exigen atención y más investigación. Los dirigentes de los establecimientos de salud pueden introducir protocolos por escrito para orientar las prácticas de prevención del VIH, incluso las pruebas de detección en sus centros médicos. El establecimiento de protocolos, la documentación y las prácticas de garantía de la calidad pueden mejorar las prácticas de prueba y prevención en toda clase de establecimientos de salud.
¿Quién lo dice?
1. Branson BM, Handsfield HH, Lampe MA, et al. Revised recommendations for HIV testing of adults, adolescents, and pregnant women in health-care settings. Morbidity and Mortality Weekly Report. 2006;55:1-17. 2. Haukoos JS, Hopkins E, Byyny RL, et al. Patient acceptance of rapid HIV testing practices in an urban emergency department: assessment of the 2006 CDC recommendations for HIV screening in health care settings. Annals of Emergency Medicine. 2008;51:303-309. 3. Tepper NK, Farr SL, Danner SP, et al. Rapid human immunodeficiency virus testing in obstetric outpatient settings: the MIRIAD study.American Journal of Obstetrics and Gynecology. 2009;201:31-36. 4. Myers JJ, Modica C, Bernstein C, Kang M, McNamara K. Routine rapid HIV screening in six Community Health Centers serving populations at risk. Journal of General Internal Medicine. 2009;24:1269–1274. 5. Branson BM. State of the art for diagnosis of HIV infection. Clinical Infectious Diseases. 2007;15:S221-225. 6. Christopoulos K, Koester K, Weiser S, et al. A comparative evaluation of the development and implementation of three emergency department HIV testing programs (forthcoming) 7. Schechtel J, Coates T, Mayer K, et al. HIV risk assessment: physician and patient communication. Journal of General Internal Med. 1997;12:722-723. 8. Bruce RD. Methadone as HIV prevention: High volume methadone sites to decrease HIV incidence rates in resource limited settings. International Journal of Drug Policy. 2010;21:122-124. 9. McClelland RS, Baeten JM. Reducing HIV-1 transmission through prevention strategies targeting HIV-1-seropositive individuals. Journal of Antimicrobial Chemotherapy. 2006;57:163-166. 10. Myers JJ, Shade S, Dawson Rose C, et al. Interventions delivered in clinical settings are effective in reducing risk of HIV transmission among people living with HIV. AIDS and Behavior. 2010;14:483-492. 11. Gilliam PP, Straub DM. Prevention with positives: A review of published research, 1998-2008. Journal of the Association of Nurses in AIDS Care. 2009;20:92-109. 12. Harder & Co. Community Research. Prevention with positives: Best practices Guide. Prevention with Positives Workgroup. 2009. 13. Porco TC, Martin JN, Page-Shafer KA, et al. Decline in HIV infectivity following the introduction of highly active antiretroviral therapy. AIDS. 2004;18:81-88. 14. Myers JJ, Steward, WT, Koester KA, et al. Written procedures enhance delivery of HIV “prevention with positives” counseling in primary health care settings. Journal of AIDS. 2004;37:S95-S100. 15. Koester KA, Maiorana A, Vernon K, et al. Implementation of HIV prevention interventions with people living with HIV/AIDS in clinical settings: Challenges and lessons learned. AIDS and Behavior. 2007;1:S17-S29. 16. Thrun M, Cook PF, Bradley-Springer LA, et al. Improved prevention counseling by HIV care providers in a multisite, clinic-based intervention: Positive STEPs. AIDS Education and Prevention. 2009;21:55-66. 17. Richardson J, Milam J, McCutchan A, et al. Effect of brief safer-sex counseling by medical providers to HIV-1 seropositive patients: A multi-clinic assessment. AIDS. 2004;18:1179-1186. 18. Gilbert P, Ciccarone D, Gansky SA, et al. Interactive “Video Doctor” counseling reduces drug and sexual risk behaviors among HIV+ patients in diverse outpatient settings. PLoS One. 2008;3.
Una publicación del Centro de Estudios para la Prevención del SIDA (CAPS) y el Instituto de Investigaciones sobre SIDA (ARI), Universidad de California en San Francisco (UCSF). Se autoriza la reproducción (citando a UCSF) más no la venta de copias este documento. También disponibles en inglés - https://prevention.ucsf.edu/resources/factsheets-english-and-spanish. Para recibir las Hojas de Datos por correo electrónico escriba a [email protected] con el mensaje “subscribe CAPSFS nombre apellido” ©UCSF 2010
International
What works best in HIV prevention globally?
what does HIV look like internationally?
With 39 million people living with HIV worldwide, the HIV/AIDS epidemic threatens every aspect of global economic development.1,2 In 2005, over 4 million people were newly infected with HIV, and almost 3 million died of an AIDS-related illness. HIV/AIDS is among the top 10 causes of death in developing countries, and the leading cause of death in Sub-Saharan Africa. Although Sub-Saharan Africa is the hardest-hit region, HIV is spreading into parts of Asia and Eastern Europe with alarming speed. HIV is transmitted primarily through three mechanisms: sexual intercourse (about 80% of infections worldwide);3 exposure to infected blood or blood products,including injecting drug use; and transmission by HIV+ mothers to their newborns. The international community recognizes the urgency of stopping the AIDS epidemic, yet funding, political will, accountability and human resources have fallen short of needs. Although known interventions could prevent nearly two-thirds of new infections projected to occur between 2002 and 2010, fewer than one in five people at high risk of infection have access to the most basic prevention services.4
how is prevention tailored?
Prevention studies and national experiences over the past 20 years strongly suggest that strategies are likely to be most effective when they are carefully tailored to the nature and stage of the epidemic in a specific country or community. Despite a limited amount of rigorous evaluation on prevention programs, evidence demonstrates that tailoring prevention strategies to a region’s epidemic profile is most effective and cost-effective.5
- Low-level epidemics occur in regions where the HIV prevalence in the general population is low (less than 1%) and the highest prevalence in a key population is also low (less than 5%). Key populations include sex workers, men who have sex with men (MSM) and injecting drug users (IDUs).
- Concentrated epidemics occur in regions where the HIV prevalence in the general population is less than 1% and the highest prevalence in a key population is more than 5%.
- Generalized low-level epidemics occur in regions where the HIV prevalence in the general population is 1%-10% and the highest prevalence in a key population is 5% or over.
- Generalized high-level epidemics occur in regions where the HIV prevalence in the general population is 10% or over and the highest prevalence in a key population is 5% or over.
The following activities are relevant across all epidemic profiles:
- surveillance of risk behaviors, sexually transmitted infections (STIs) and HIV
- school-based sex education
- peer-based programs
- information, education, and communication (IEC)
- STI screening and treatment
- voluntary counseling and testing (VCT)
- harm reduction for IDUs
- condom promotion, distribution and social marketing
- blood safety practices
- prevention of mother-to-child transmission (MTCT) and universal precautions
low-level epidemic
Providing widespread VCT, screening for STIs and postexposure prophylaxis may not be cost-effective in a low-level epidemic. In this setting, such as in the Middle East and North Africa, HIV/AIDS control strategies should emphasize:
- individual-level interventions that target key populations
- limited education through the mass media
- prevention programs for HIV+ persons
- VCT that is available to key populations with the highest levels of risk behavior and infection rates
- MTCT prevention to known HIV+ mothers
- addressing market inefficiencies in condom procurement and distribution—including strategies such as bulk purchases and incentives
- responding to community attitudes toward sexual activity, as they may dictate people’s response to sex education materials.
concentrated epidemic
In a concentrated epidemic, as in East Asia and the Pacific, Europe and Central Asia, Latin America and the Caribbean, and South Asia, prevention priorities should include:
- promotion of VCT among key populations
- HIV screening of pregnant women, guided by individuals’ risk profiles
- peer-based programs for key populations to educate individuals at risk, promote safer behaviors and distribute condoms
- needle exchange and drug substitution programs for IDUs
- STI screening and treatment for key risk groups
- targeted distribution and promotion of condoms to key populations, linked to VCT and STI care.
Contextual factors—such as government acceptance of needle exchange programs, incarceration of drug users and harassment of sex workers—will likely have a major impact on the effectiveness of prevention efforts. HIV/AIDS is typically concentrated in socially or economically marginalized populations in concentrated epidemics, so attention to socioeconomic factors and to stigmatization of key populations will be vital.
generalized low-level epidemic
Here, as in some countries in Sub-Saharan Africa (Tanzania), targeted interventions must be maintained or strengthened. Interventions for broader populations must be aggressively implemented. Prevention priorities should include:
- maintaining surveillance in the entire population, with a focus on young people
- extending mass media IEC beyond basic education
- providing routine VCT and STI screening and treatment beyond key populations
- strengthened condom distribution to ensure universal access
- offering HIV screening to all pregnant women
- broadening peer approaches and targeted IEC to include all populations with higher rates of STIs and risk behavior.
Contextual factors remain critical, but population level factors now have greater priority. The most important is likely to be the status of women, especially with regard to their ability to control their sexual interactions, to negotiate VCT, to be protected from abuse and to have property rights following the death of a spouse.
generalized high-level epidemic
In a generalized high-level epidemic, such as in some countries in Sub-Saharan Africa (Botswana and Zimbabwe), an attack on all fronts is required. Prevention efforts should focus on broadly based, population-level interventions that can mobilize an entire society. Prevention should include:
- offering routine, universal VCT and STI screening and universal treatment
- distributing condoms free in all possible venues
- providing VCT for couples seeking to have children
- counseling pregnant women and new mothers to make informed choices for breastfeeding
- implementing individual-level approaches to innovative mass strategies with accompanying evaluations of effectiveness
- using the mass media as a tool for mobilizing society and changing social norms
- using venues to reach large numbers of people for a range of interventions—workplaces, transit venues, political rallies, schools, universities and military camps
In a generalized high-level epidemic, contextual factors—such as poverty and the fragility of the health care infrastructure—will dramatically affect service provision at every level. The status of women becomes an overriding concern in this setting, requiring priority action to radically alter gender norms and reduce the economic, social, legal and physical vulnerability of girls and women.
what needs to be done?
The magnitude and seriousness of the global pandemic calls for action. The appropriate mix and distribution of prevention and treatment interventions depends on the stage of the epidemic in a given country and the context in which it occurs. In the absence of firm data to guide program objectives, national strategies may not accurately reflect the priorities dictated by the particular epidemic profile, resulting in highly inefficient investments in HIV/AIDS prevention and care. This waste undoubtedly exacerbates funding shortfalls and results in unnecessary HIV infections and premature deaths.
Says who?
1. The information in this fact sheet is taken directly from the following chapter: Bertozzi S, Padian NS, Wegbreit J, et al. HIV/AIDS Prevention and Treatment. In: Disease Control Priorities in Developing Countries. April 2006. 2. UNAIDS (Joint United Nations Programme on HIV/AIDS). 2006 Report on the global AIDS epidemic. 3. Askew I, Berer M. The contribution of sexual and reproductive health services to the fight against HIV/AIDS: A review. Reproductive Health Matters. 2003;11:51–73. 4. Stover J, Bertozzi S, Gutierrez JP, et al. The global impact of scaling-up HIV/AIDS prevention programs in low- and middle-income countries. Science. 2006;311:1474-1476. 5. Wegbreit J, Bertozzi S, Demaria LM, et al. Effectiveness of HIV prevention strategies in resource-poor countries: tailoring the intervention to the context. AIDS. 2006;20:1217-1235.
Prepared by Nancy Padian PhD, Womens Global Health Imperative, UCSF; Stefano Bertozzi, PhD; Instituto Nacional de Salud Publica, Mexico January 2007. Fact Sheet #62E Special thanks to the following reviewers of this fact sheet: James Curran, Michael Merson, John Stover, Kwaku Yeboah. Reproduction of this text is encouraged; however, copies may not be sold, and the University of California San Francisco should be cited as the source. Fact Sheets are also available in Spanish.
Mundial
¿Qué sirve mejor para la prevención mundial del VIH?
¿cuál es el cuadro internacional del VIH?
Con más de 39 millones de personas viviendo con el VIH alrededor del mundo, la epidemia del VIH/SIDA es una amenaza para cada aspecto del desarrollo económico global.1,2 En 2005, más de 4 millones de personas contrajeron el VIH y casi 3 millones murieron de enfermedades relacionadas con el SIDA.2 El VIH/SIDA se ubica entre las primeras 10 causas de muerte en los países en vías de desarrollo y es la mayor causa de muerte en el África subsahariana. Aunque el África subsahariana es la región más azotada por el VIH, el virus se va extendiendo con alarmante velocidad a partes de Asia y Europa occidental. El VIH tiene tres modos principales de transmisión: el coito (aproximadamente el 80 % de las infecciones en todo el mundo);3 la exposición a sangre o productos sanguíneos infectados, lo cual incluye el consumo de drogas inyectables; y el contagio de una madre VIH+ a su recién nacido. La comunidad internacional reconoce la urgencia de detener la epidemia del SIDA, pero faltan el financiamiento, la voluntad política, la responsabilidad social y los recursos humanos necesarios. Aunque intervenciones ya conocidas podrían evitar casi dos tercios de las infecciones nuevas proyectadas entre el año 2002 y el 2010, menos de una de cada cinco personas con alto riesgo de infectarse tiene acceso a los servicios más básicos de prevención.4
¿cómo se adecua la prevención?
Los estudios sobre la prevención y las experiencias nacionales durante los últimos 20 años sugieren fuertemente que las estrategias alcanzan su mayor eficacia cuando se adecuan cuidadosamente de acuerdo con las características y la etapa de la epidemia en el país o comunidad en cuestión. A pesar de las escasas evaluaciones rigorosas de programas de prevención, las evidencias demuestran que las estrategias adaptadas para reflejar el perfil epidémico regional son las más eficaces y costo-efectivas.5
- Las epidemias de bajo nivel ocurren en regiones con baja prevalencia del VIH en la población general (< 1%) y también una reducida prevalencia máxima en una población clave (< 5%). Las poblaciones clave incluyen los trabajadores sexuales, los hombres que tienen sexo con hombres (HSH) y los usuarios de drogas inyectables (UDI).
- Las epidemias concentradas se dan en regiones en donde la prevalencia del VIH en la población general es menos del 1% y la prevalencia máxima en una población clave excede el 5%.
- Las epidemias generalizadas de bajo nivel ocurren en regiones cuya prevalencia del VIH en la población general es del 1-10% y cuya prevalencia máxima en una población clave es del 5% o más.
- Las epidemias generalizadas de alto nivel suceden en regiones en donde la prevalencia del VIH en la población general es del 10% o más y la prevalencia máxima en una población clave es del 5% o mayor.
Las siguientes actividades son relevantes para todos los perfiles epidémicos:
- Enseñanza sexual en las escuelas
- Programas basados en la participación de pares
- Información, enseñanza y comunicación (IEC)
- Detección y tratamiento de ITS
- Pruebas y consejería voluntarias (PCV)
- Reducción de daños para los UDI
- Vigilancia de las conductas riesgosas, las infecciones de transmisión sexual (ITS) y el VIH
- Promoción y distribución de condones, junto con campañas de publicidad social
- Prácticas de seguridad para evitar el contacto con sangre
- Prevención de la transmisión madre-hijo (TMH) y uso de precauciones universales
epidemia de bajo nivel
La provisión amplia de PCV, detección de ITS y profilaxis postexposición podría no ser costo-efectiva en una epidemia de bajo nivel. En esta situación, como ocurre en Oriente Medio y en el Norte de África, las estrategias de control del VIH/SIDA deben enfatizar:
- Intervención individual en poblaciones clave
- Uso limitado de los medios masivos para difundir mensajes educativos
- Programas de prevención para personas VIH+
- PCV disponibles a las poblaciones con los mayores niveles de conducta riesgosa y tasas de infección
- Prevención de la TMH entre madres identificadas como VIH+
- Solución de las ineficiencias del mercado con respecto a la compra y distribución de condones, incluyendo estrategias como compras al por mayor e incentivos
- Consideración de las actitudes comunitarias hacia la actividad sexual, ya que éstas pueden determinar sus reacciones a los materiales de enseñanza sexual.
epidemia concentrada
En una epidemia concentrada, como las que se dan en el Asia Occidental, el Pacífico, Europa, el Asia Central, América Latina, el Caribe y Surasia, las prioridades de prevención deben incluir:
- Promoción de las PCV entre las poblaciones clave
- Pruebas de VIH para mujeres embarazadas, según el perfil de riesgo individual
- Programas de pares que informen a los individuos en riesgo, promuevan conductas más seguras y repartan condones entre poblaciones clave
- Programas de intercambio de agujas y de sustitución de drogas para los UDI
- Pruebas de detección y tratamiento de ITS para los grupos clave de riesgo
Distribución selectiva y promoción de condones entre poblaciones clave, vinculada a las PCV y al tratamiento de ITS. Factores contextuales—tales como el grado de aceptación gubernamental de los programas de intercambio de jeringas, el encarcelamiento de los consumidores de drogas y el hostigamiento de los trabajadores sexuales—probablemente tendrán un efecto considerable sobre la eficacia de los esfuerzos de prevención. El VIH/SIDA se concentra por lo general en poblaciones social y económicamente marginadas en epidemias concentradas, lo cual precisa enfocar los factores socioeconómicos y la estigmatización de las poblaciones clave.
epidemia generalizada de bajo nivel
Aquí, al igual que en algunos países del África subsahariana, las intervenciones selectivas deberán mantenerse o reforzarse. Las intervenciones destinadas a poblaciones más amplias deberán implementarse en forma resolutiva. Entre las prioridades de prevención deben figurar:
- Mantener la vigilancia en la población entera, con enfoque en la juventud
- Extender la IEC de los medios masivos más allá de la orientación básica
- Ampliar la provisión habitual de las PCV y de la detección y tratamiento de ITS más allá de las poblaciones clave
- Consolidar la distribución de condones para asegurar el acceso universal
- Ofrecer pruebas de detección del VIH a toda mujer embarazada
- Ampliar los métodos que involucren a pares y la IEC, con el fin de alcanzar a todas las poblaciones con tasas mayores de ITS y de conducta riesgosa.
Los factores contextuales siguen siendo críticos, pero actualmente imperan los aspectos poblacionales. El más importante probablemente será la condición de la mujer, especialmente con respecto a su capacidad para controlar sus interacciones sexuales, negociar las PCV, protegerse contra el abuso y tener derechos de propiedad como viuda.
epidemia generalizada de alto nivel
En una epidemia generalizada de alto nivel, tal como existe en algunos países del África subsahariana (Botswana y Zimbabwe), es preciso atacar en todos los frentes. Los esfuerzos de prevención deben centrarse en intervenciones de base amplia destinadas a poblaciones concretas y ser capaces de movilizar a la sociedad entera. La prevención debe abarcar:
- La provisión universal y rutinaria de las PCV, detección de ITS y tratamiento de las mismas
- La distribución gratuita de condones en todo lugar posible
- La provisión de PCV para parejas que buscan tener hijos
- Consejería para ayudar a las mujeres embarazadas y madres nuevas a tomar decisiones informadas sobre el amamantamiento
- La transferencia de métodos individualizados a estrategias masivas innovadoras, acompañadas por evaluaciones de eficacia
- La utilización de los medios masivos como herramienta para movilizar a la sociedad y modificar las normas sociales
- El uso de espacios que permitan alcanzar a gran número de personas para diversas intervenciones—lugares de trabajo, centros de tránsito, movilizaciones políticas, escuelas, universidades y campamentos militares
En una epidemia generalizada de alto nivel, los factores contextuales como la pobreza y la fragilidad de la infraestructura sanitaria afectarán en forma dramática a la prestación de servicios en todos los niveles. La condición de la mujer se convierte en una preocupación primordial en este ambiente y requiere de acción prioritaria con el fin de alterar radicalmente las normas de género y la vulnerabilidad económica, social, legal y física de las jóvenes y mujeres.
¿qué queda por hacer?
La magnitud y gravedad de la pandemia mundial son un llamado a la acción. La mezcla y distribución adecuada de intervenciones de prevención y tratamiento depende de la etapa de la epidemia en el país en cuestión y del contexto en el que suceda. Sin datos firmes que orienten los objetivos programáticos, las estrategias nacionales tal vez no reflejen las prioridades dictadas por el perfil epidémico determinado, generando así inversiones altamente ineficientes en la prevención y atención del VIH/SIDA. Tal derroche sin duda agrava la escasez de fondos y produce infecciones de VIH innecesarias así como muertes prematuras.
¿Quién lo dice?
1. The information in this fact sheet is taken directly from the following chapter: Bertozzi S, Padian NS, Wegbreit J, et al. HIV/AIDS Prevention and Treatment. In: Disease Control Priorities in Developing Countries. April 2006. 2. UNAIDS (Joint United Nations Programme on HIV/AIDS). 2006 Report on the global AIDS epidemic. 3. Askew I, Berer M. The contribution of sexual and reproductive health services to the fight against HIV/AIDS: A review. Reproductive Health Matters. 2003;11:51–73. 4. Stover J, Bertozzi S, Gutierrez JP, et al. The global impact of scaling-up HIV/AIDS prevention programs in low- and middle-income countries. Science. 2006;311:1474-1476. 5. Wegbreit J, Bertozzi S, Demaria LM, et al. Effectiveness of HIV prevention strategies in resource-poor countries: tailoring the intervention to the context. AIDS. 2006;20:1217-1235.
Preparado por Nancy Padian PhD*, Stefano Bertozzi,PhD** *Womens Global Health Imperative, UCSF; **Instituto Nacional de Salud Publica, Mexico Traducido por Rocky Schnaath Mayo 2007. Hoja de Dato #62S